Mar 23, 2009
La competitividad del Distrito Federal desde la perspectiva del Banco Mundial. ¿Qué sigue?
La competitividad tiene muchas acepciones y significados, aunque por lo general en ella se caracterizan aquellos rasgos de capacidad, aptitud y talento para el desarrollo de alguna actividad. En el terreno macroeconómico la competitividad se refiere a la capacidad de los países para atraer y retener inversiones, así como para crear un entorno y ambiente favorable para el desarrollo de los negocios.
A nivel internacional, el Banco Mundial en su estudio: “Doing Business” mide la competitividad de 181 naciones de todo el mundo; y de él elabora un ranking que indica los mejores países para el desarrollo de negocios.
El estudio evalúa regulaciones, facilidad y restricciones para abrir y cerrar negocios, pagar impuestos, obtener créditos y licencias de construcción, registrar propiedades, contratar trabajadores, así como la protección de las inversiones, el cumplimiento de los contratos y el comercio transfronterizo. En su metodología, Doing Business usualmente toma la ciudad más poblada, que personifica la competitividad nacional, por esta razón y su importancia económica, la Ciudad de México representa a nuestro país.
Debemos decir que aunque existen múltiples estudios que miden la competitividad, Doing Business destaca por dos factores. Primero porque el Banco Mundial ha integrado recursos y una red de profesionales a nivel mundial, concluyendo recomendaciones para procesos de mejoramiento. Y en segundo lugar, porque sus resultados son fuente para la decisión de las empresas sobre dónde instalarse e invertir.
En las últimas ediciones, México se ubicó en el puesto 44 en 2008, de 178 economías, pero para el reporte 2009 cayó al sitio 56 de 181 países sobre la facilidad para hacer negocios.
Esta caída se explica parcialmente a que México no ha facilitado del todo los trámites para los negocios en relación a otros países que sí han reformado, lo que ha implicado mayor tiempo y costos adicionales, además de la intervención de gestores.
La incapacidad de facilitar trámites es alarmante, considerando que en el ranking hay países mejor ubicados que México y que no necesariamente son grandes economías como: Bahrein, Azerbaiyán, Puerto Rico, Bulgaria o Namibia; e incluso hay países mejor posicionados y con menor tiempo de existir como Lituania, Letonia o Eslovenia, que apenas hace dos décadas no figuraban en el escenario internacional (de forma independiente).
Ante este panorama, el desafío en México debe ser simplificar técnica y administrativamente la gestión del gobierno en favor de la ciudadanía y, que dichos esfuerzos no se reduzcan a identificar trámites inservibles, como absurdamente sucedió hace poco con el concurso remunerado “el trámite más inútil” del Gobierno Federal (que por cierto ganó el Instituto Mexicano del Seguro Social); sino que por el contrario y especialmente las entidades y el Distrito Federal; eliminen trámites superfluos y simplifiquen la mayoría (de paso servirá para comenzar a cambiar la imagen que tenemos de la burocracia).
Los resultados serán positivos, miles de mexicanos se animarán a convertirse en micro o pequeños empresarios, autoempleándose y/o generando empleos y, México será más atractivo para la inversión, lo que se reflejará en los índices de competitividad.

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Me parece un tema interesante y que debe ser estudiado por los funcionarios del Gobierno del Distrito Federal para mejorar en sus respectivas áreas de responsabilidad.
Sin embargo, creo que el estudio del Banco Mundial no valora que los principales obstáculos a la competitividad son trámites Federales, como la alta fiscal de negocios, pues la Secretaría de Hacienda y Crédito Público requiere múltiples documentos y hasta las huellas dactilares de los inversionistas.
Luego hay que hacer declaraciones fiscales mensuales, trimestrales y anuales, renovar la cédula fiscal y muchos otros trámites que cuestan tiempo y dinero pero al parecer no le dan resultados a la S.H. y C.P. pues la evasión es masiva y muchas operaciones se hacen sin facturas o comprobantes fiscales de por medio.
Muchos Empresarios prefieren seguir en la informalidad o irse a otro país.
México es de los pocos países que da trato de presuntos delincuentes a quienes quieren abrir una fuente de trabajo.
La solución es equiparar los trámites fiscales a los promedios internacionales, quitar requerimientos infamantes como el de las huellas digitales con fotos y aplicar cuotas fijas a los pequeños negociantes.
En la época del desarrollo estabilizador, de las décadas de los 1950’s y 1960’s, el crecimiento del Producto Interno Bruto Mexicano fue impulsado por los pequeños negocios que pagaban cuotas fijas al Erario, estaban bajo control y generaban tanto autoempleo como ocupaciones remuneradas a familiares y personas de confianza.
Desde que el 4 % de Impuesto sobre Ingresos Mercantiles fue sustituido en el sexenio 1977/1982 por el Impuesto al Valor Agregado, los pequeños negocios cuyos ingresos no dan para contratar a un Contador, han desaparecido o pasaron a la informalidad.
La deducibilidad del I.V.A. pagado contra el I.V.A. facturado solo beneficia a grandes consorcios que tienen equipos de contadores y fiscalistas para pagar lo mínimo y hasta obtener cuantiosas devoluciones de I.V.A., como fue el caso de Jugos del Valle, S.A. de C.V.
Otro obstáculo a la competitividad son los caros y lentos trámites de inscripción en Registros Públicos de la Propiedad y el Comercio, que en otros países son gratuitos o de bajo costo y hasta se pueden hacer por Internet.
El pequeño y micro empresario no los puede pagar, por lo que muchos actos y contratos como cesión de propiedades, otorgamiento de poderes y otras acciones quedan en la clandestinidad de contratos privados.
Espero que otros lectores de este artículo hagan sugerencias sobre como podemos mejorar la competitividad del D.F. y el país, pues nos va la vida en ello.
Aunado a la falta de fuentes de financiamiento y la creación de nuevo conocimiento, se puede mencionar que el proceso administrativo para la apertura de un negocio es una de las razones de las múltiples razones que frenan la apertura de proyectos productivos, llámense principalmente PyMEs, donde la mayoría pertenecen al sector del comercio y servicios y no generan propiamente un valor agregado, eso sin mencionar el alto grado de mortandad de las mismas. Definitivamente es necesario establecer procedimientos que simplifiquen no sólo la creación de unidades productivas sino su permanencia y productividad, ello para obtener un beneficio económico y social.
Envio Una felicitación por éste nuevo espacio
JAVW
Me parace muy interesante el artículo y muy cierta la parte relativa a la simplificacion administrativa ya que desgraciadamente en nuestro pais existen muchos trámites innecesarios q se deberian suprimir y así obtener una mejor y rápida atención y respuesta por parte de las diversas organizaciones gubernamentales.
El artículo es muy enriquecedor, la información que maneja el columnista es muy clara y provechosa. Sin duda la simplificación de trámites engorrosos seria muy atractiva para las personas que idealizamos una economia firme y que hacemos esfuerzos para lograla.
Se agradece el espacio y ciertamente el esfuerzo del autor.